Aquel que quiera saber CÓMO GANAR AL PÓKER, debe adquirir e incorporar ciertos conocimientos básicos, sobre si mismo y sobre los demás.
Saber que tipo de jugador es, cual es su tendencia natural, su modo innato de reaccionar ante distintas situaciones.
El saber sobre si mismo facilita la posibilidad de ir corrigiendo errores de comportamiento como jugador y persona.
Si su conducta natural es agresiva, debe tratar de saber si en la mesa que va a compartir, existe otro jugador de sus mismas características, este detalle es muy importante.
Si su conducta es pasiva o compulsiva, debe tratar de no participar con jugadores del tipo agresivo, quienes sin embargo temerán cualquier rebote de su parte.
La conducta agresiva lleva a querer tener el control de la mesa, frente a otro jugador de iguales características aparecen los duelos personales.
Si la tendencia es pasiva y sin posibilidad de cambio, queda hacer dos cosas: jugar en menos manos y esperar algún proyecto importante y entrar sólo con posibilidades de concretarlo, esto le daría la posibilidad de disputar el pozo con juego hecho, y por último la posibilidad del gran farol.
Si es inevitablemente del tipo llamado duro, tiene fatal destino, es perdedor nato en este juego.
La tendencia ganadora se inclina a favor de los agresivos y no de los pasivos o duros.
El jugador del tipo agresivo necesita capital para imponer su estilo, no tiene miedo a apostar y se lleva o pierde las mejores manos.
Para llegar a ser un jugador de estilo medianamente exitoso, harán falta ciertas cualidades:
Saber sin dudas a que tipo de jugador pertenecemos.
Tratar de conocer a quien o ha quienes nos enfrentamos.
Tener poder de observación, sicología aplicada, audacia, capital, poca expresividad gesticular, y frente al espejo mucha práctica de la famosa Cara de Póker.
La experiencia deja la enseñanza de qué aquel que llega a ser un jugador del tipo agresivo, con autocontrol sobre si mismo, lleva ventaja en el juego del póker.
Ser disciplinado hace a un profesional, nada deja librado al azar.